Todo lo que debes saber de la fibromialgia

La fibromialgia es una condición que se caracteriza principalmente por causar dolor en los músculos, así como un estado de cansancio crónico y generalizado. Quienes padecen de dicha condición tienen puntos sensibles al contacto a lo largo del cuerpo, algunas veces se encuentran en los hombros, espalda, cuello, piernas y brazos, causando molestias y dolor cada vez que se les presiona.

También se pueden presentar otros síntomas como lo son la rigidez en los músculos al levantarse en las mañanas, problemas para dormir, dolores de cabeza, adormecimiento de pies y manos, períodos menstruales con más dolor y algunos problemas con la memoria y los pensamientos, comúnmente llamados lagunas.o nubes.

No se conoce la causa de esta enfermedad y cualquier persona es propensa a tenerla, aunque es más común en las mujeres de mediana edad. Quienes sufren artritis reumatoide y otras enfermedades autoinmunes tienen más posibilidades de desarrollar la fibromialgia. Tampoco se le conoce cura, aunque los medicamentos ayudan a controlar los síntomas y la intensidad de los mismos.

Es recomendable tener un estilo de vida saludable, dormir suficiente e incluir rutinas de ejercicios para que los síntomas no sean tan graves y puedan permitir una mejor calidad de vida a quien la padece.

En líneas generales, se podría decir que la fibromialgia es una anomalía en cuanto a la percepción del dolor, el cual se percibe como muy doloroso con algunos estímulos que regularmente no deberían serlo. Dicha condición no solo causa dolor, sino que causa una rigidez generalizada especialmente al levantarse en la mañana, teniendo una sensación de inflamación en manos y pies. Algunas personas incluso sienten hormigueos poco definidos que pueden afectar el funcionamiento de las manos.

Muchas veces estas personas se acercan a los médicos con dolor en todas partes del cuerpo, sin ser en un lugar específico, aunque en otros casos se hace referencia a una molestia, desazón o quemazón en determinadas áreas. Dependiendo de la hora del día, los cambios climáticos, el tipo de actividad que se realice, el nivel de estrés o de sueño, puede cambiar la frecuencia y la intensidad de los dolores.

Por otro lado se tienen síntomas como una sensación de cansancio crónico, baja tolerancia a cualquier tipo de esfuerzo, inflamación en pies y manos, jaquecas, sequedad en ojos y en la boca, olvidos constantes, pérdida temporal de la ubicación,  problemas para concentrarse, entre otro. Todos los síntomas dependen en su mayoría del estilo de vida que tenga la persona, haciendo más fácil o difícil realizar determinadas actividades cotidianas.

A la hora de tratar la enfermedad es necesario conocer la naturaleza de la misma, así como los diferentes factores que pueden desencadenar sus brotes, para poder tener un tratamiento que garantice el alivio, incluyendo un estado psicológico tranquilo y el ejercicio físico diario. Las condiciones a la hora de dormir también son vitales, ya que una mala noche de sueño puede traer molestias que afectan el desempeño al día siguiente. Una cama no muy dura ni muy blanda podría ayudar a la hora de dormir. Los analgesicos pueden ayudar con el dolor, aunque solo se deben tomar bajo la supervisión de un médico.